El amor, una nueva mirada

 

El amor que no puede brindarse hacia dentro ,jamás puede ser sentido fuera

 

 

Una nueva mirada resignificada del amor cada vez más necesaria

 

Partimos de una definición del amor bastante infantil y poco actualizada donde asociamos el corazón roto a no ser queridos por otros, y como consecuencia, que nuestra percepción de valoración se viera profundamente afectada. Tal es así que muchas de las consultas a terapeutas u otros profesionales se centran en "males de amor" o desencuentros y rupturas de relaciones significativas.

Aprendimos un concepto de amor asociado a las relaciones que vimos en nuestra infancia. Y, en función del nivel de conciencia de entonces, muchos de estos aprendizajes fueron disfuncionales.

Impera una necesidad vital por expandir nuestra conciencia y, a su vez, la calidad de nuestras relaciones personales y, más importante, de la relación con nosotros mismos.

Esta necesidad de expansión se traduce en una visión madura tanto del individuo como de las relaciones con los integrantes de nuestra especie humana. Seres humanos más humanos abiertos a la vulnerabilidad y a profundizar en los conceptos que hemos integrado con el paso del tiempo y las experiencias.

 

Humanos en construcción

 

Cada vez hay un mayor deterioro en nuestras relaciones personales donde imperan las luchas de poder, la desigualdad, la incoherencia manteniendo relaciones con otros por costumbre, condicionamiento social y/o una lealtad férrea del pasado. La cohesión sobre la coherencia.

Es hora de cambiar nuestra mirada, es hora de hacer valer a la coherencia sobre la cohesión. Separarnos para ser coherentes y, desde ahí, generar una nueva cohesión.

Primero, la cohesión de nuestras partes divididas hasta ahora, lo emocional con lo racional, la mente con la conciencia, lo masculino con lo femenino, la mente con la conciencia. Incluir lo separado, sin tener que elegir entre dos, ni estar en polaridad. Un lugar neutro, en equilibrio, donde cada parte tiene su peso y su importancia.

Es hora de mirar desde una perspectiva inclusiva, global, completa, donde cada parte es una pieza de puzzle perfecta con la otra parte.

Construye el amor contigo mismo primero para después poder compartir ese gran amor que eres con otros.

Construyamos bases estables primero con nosotros mismos y nuestras dimensionalidades para, después, construir las bases con los demás.

 

es hora de vivir EN AMOR A DOS

 

 

 

Comparte esta noticia en tus redes